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¿Qué la cirugía robótica?
El desarrollo tecnológico en Medicina y especialmente en Cirugía ha hecho posible disminuir el tamaño de las incisiones quirúrgicas, y el máximo exponente de ello lo constituyen las técnicas laparoscópicas.
La Laparoscopia es la alternativa mínimamente invasiva a la cirugía abierta convencional. A través de 3-4 pequeñas incisiones y con la ayuda de una cámara interna (el laparoscopio) se transmite la imagen de los órganos internos a un monitor de televisión a través del cual el cirujano pueda guiarse para realizar diferentes procedimientos quirúrgicos con instrumentos específicamente diseñados para acceder a través de las incisiones con los que se opera.
El laparoscopio magnifica la imagen varias veces respecto al tamaño real, permitiendo una mejor visión de los órganos abdominales. En especial a la cirugía del riñón uréter, vejiga y próstata.
Los mismos beneficios terapéuticos de la cirugía abierta convencional pero con notablemente menos dolor postoperatorio, menos días de estancia en el hospital, una recuperación mas rápida y mejor resultado estético. Así como un “retorno” mas rápido a los hábitos dietéticos habituales y a la actividad normal.
Cada persona presenta unas circunstancias únicas que tienen que ser consideradas individualmente. La Enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa, cirugías previas, obesidad mórbida, entre otras pueden constituir una contraindicación.
La cirugía laparoscópica robótica supone una evolución de la laparoscopia convencional. Mantiene el mismo principio de cirugía mínimamente invasiva, es decir, operar a través de pequeñas incisiones, pero incorpora una tecnología que permite al cirujano realizar movimientos más precisos y controlados.
El sistema robótico más utilizado a nivel mundial es el sistema Da Vinci. En este tipo de cirugía, el cirujano se sitúa en una consola desde la que controla los instrumentos quirúrgicos introducidos en el cuerpo del paciente mediante brazos robóticos. Es importante destacar que el robot no opera solo ni toma decisiones por sí mismo: todos los movimientos son realizados y dirigidos en todo momento por el cirujano.
El sistema Da Vinci ofrece una visión tridimensional, ampliada y de alta definición del campo quirúrgico. Además, sus instrumentos tienen una gran capacidad de movimiento, superior a la de los instrumentos laparoscópicos convencionales, lo que facilita trabajar en zonas profundas, estrechas o de difícil acceso, como la pelvis, el área prostática o determinadas zonas del riñón.
En Urología, la cirugía robótica ha adquirido un papel muy relevante en procedimientos complejos como la prostatectomía radical por cáncer de próstata, la nefrectomía parcial para tumores renales, la pieloplastia, la cirugía reconstructiva urinaria y la cistectomía radical por cáncer de vejiga.
Su principal ventaja es que permite al cirujano realizar una disección más precisa de los tejidos, suturas más delicadas y un control más exacto de estructuras importantes como vasos sanguíneos, nervios, uréteres o esfínteres. Esto puede contribuir a reducir el sangrado, el dolor postoperatorio y el tiempo de recuperación, así como a favorecer una reincorporación más rápida a la actividad habitual.
No obstante, la indicación de cirugía robótica debe individualizarse en cada paciente. No todas las enfermedades ni todos los casos requieren este tipo de abordaje. La elección entre cirugía abierta, laparoscópica convencional o robótica dependerá de la patología, las características del paciente, la complejidad de la intervención y la experiencia del equipo quirúrgico.
La cirugía laparoscópica y la cirugía robótica buscan obtener los mismos objetivos terapéuticos que la cirugía abierta convencional, pero con un abordaje menos invasivo.
Entre sus beneficios potenciales se incluyen:
Cada persona presenta unas circunstancias únicas que deben ser valoradas de forma individual. Algunas situaciones, como enfermedad pulmonar obstructiva crónica severa, cirugías abdominales previas complejas, obesidad mórbida u otras condiciones médicas, pueden dificultar o contraindicar un abordaje laparoscópico o robótico.
Por este motivo, la decisión sobre la técnica quirúrgica más adecuada debe realizarse tras una valoración médica individualizada, explicando al paciente los beneficios, limitaciones y posibles riesgos de cada opción.
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